Campo Firme es un ministerio vivencial al servicio de la iglesia local. No venimos a darte técnicas. Venimos a robustecer tu vocación arraigando tu teología al Evangelio desde adentro para que lo que lleves a otras no sea metodología humana, sino Cristo
formado en ti.
Nadie puede llevar a otro a un lugar donde no ha estado primero.
El primer trabajo es contigo.
Antes de aprender a acompañar a otras, iremos juntas hacia Cristo, hacia tu propia historia, y hacia las heridas que Él ya sanó.
Aquí no saldrás con un certificado. Saldrás habiendo recorrido un camino.
Una silla en la mesa te está esperando.
Si Dios ha estado preparando tu historia —incluso las partes que más han costado— para consolar a otras, no lo ignores.
Este es tu lugar para ser tallada, acompañada y consolada.
Hablemos. La conversación no te compromete a nada, pero podría cambiarlo todo.
Para que un ministerio sea saludable, debe poseer un "suelo firme": una identidad que no dependa de personalismos, sino de principios eternos que reflejen el orden objetivo de Dios.
Campo Firme es un recurso para la iglesia local, no su reemplazo. Del mismo modo, nuestra consejería reconoce sus límites frente a la medicina profesional. Nuestra invitación final es un paso de fe hacia la rendición de cuentas y la formación del carácter.
Si sientes que Dios ha estado preparando tu historia —incluso tus cicatrices— para este propósito, este es tu lugar para ser tallada, acompañada y consolada.
El Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
— 2 Corintios 1:3-4