Equipamos a mujeres para el cuidado bíblico de las almas

Formadas para cuidar. Consoladas para consolar.

Campo Firme es un ministerio vivencial al servicio de la iglesia local. No venimos a darte técnicas. Venimos a robustecer tu vocación arraigando tu teología al Evangelio desde adentro para que lo que lleves a otras no sea metodología humana, sino Cristo
formado en ti.

Un recurso para la iglesia. Un suelo para echar raíces.

Talladas por el Evangelio

Nadie puede llevar a otro a un lugar donde no ha estado primero.

El primer trabajo es contigo.

Antes de aprender a acompañar a otras, iremos juntas hacia Cristo, hacia tu propia historia, y hacia las heridas que Él ya sanó.

Aquí no saldrás con un certificado. Saldrás habiendo recorrido un camino.

Una silla en la mesa te está esperando.

Si Dios ha estado preparando tu historia —incluso las partes que más han costado— para consolar a otras, no lo ignores.
Este es tu lugar para ser tallada, acompañada y consolada.

Hablemos. La conversación no te compromete a nada, pero podría cambiarlo todo.

Manifiesto de Identidad

Para que un ministerio sea saludable, debe poseer un "suelo firme": una identidad que no dependa de personalismos, sino de principios eternos que reflejen el orden objetivo de Dios.

Propósito
Cultivar comunidades que amen el orden de Dios y estén listas para actuar, acompañando el dolor desde una cosmovisión transformada
Misión
Consolidar y equipar artesanalmente a consejeras que viven lo que aconsejan, para el cuidado de las almas desde una comunión real con Cristo.
Visión
Ver iglesias locales fortalecidas por mujeres que multiplican el consuelo que ellas mismas han recibido, con fidelidad y sin pretensiones.

Dos caminos una misma dirección

Campo Firme es un recurso para la iglesia local, no su reemplazo. Del mismo modo, nuestra consejería reconoce sus límites frente a la medicina profesional. Nuestra invitación final es un paso de fe hacia la rendición de cuentas y la formación del carácter.

Si sientes que Dios ha estado preparando tu historia —incluso tus cicatrices— para este propósito, este es tu lugar para ser tallada, acompañada y consolada.

Un lugar para ser tallada, acompañada y consolada

El Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

— 2 Corintios 1:3-4