Soy consejera bíblica, fundadora de Campo Firme y, sobre todo, una mujer que necesitó experimentar el consuelo y el acompañamiento de Dios antes de poder acompañar a otras.
No llegué aquí por pura teoría. Llegué porque el Evangelio me alcanzó en mis propias grietas, y esa misma gracia y consolación son las que hoy anhelo transmitir.
Fundé Campo Firme desde el deseo de ser un canal de la gracia de Dios, no una presa donde la bendición se detenga. Entiendo la consejería lejos de las aulas y cerca de la vida cotidiana. Para mí, quien busca acompañamiento no es un caso que resolver ni una materia prima; es una hermana en el Señor.
Creo firmemente que la restauración ocurre cuando abrimos el corazón: cuando hay disposición, vulnerabilidad y un amor transparente que fluye en ambas direcciones. Aquí nos guían las palabras de Jesús: «Ya no los llamo siervos, los he llamado amigos».
Mi propósito no es reemplazar la vida en tu Iglesia local —reconozco su valor, su necesidad y la bendición de pertenecer a una congregación—, sino acompañarte en esa pertenencia, enseñándote a cultivar relaciones cercanas, sanas y profundas en el lugar donde Dios te ha plantado.
Cada mujer consolada por Dios lleva en su historia una llamada: acompañar a otras con ese mismo consuelo. No por exigencia o rendimiento, sino como la consecuencia natural de un Evangelio que transforma el corazón y renueva la mirada.
«Esta iniciativa no pretende erigirse como una iglesia paralela, sino servir como un campo de cultivo temporal: un espacio donde hacer una pausa, alentar el alma y nutrir la fe. Mi deseo es caminar junto a cada mujer para que eche raíces profundas en la Verdad y siga floreciendo y fructificando bajo el cuidado y la autoridad de su propia iglesia local.»
Es muy sencillo. El primer paso es agendar una charla de bienvenida para conocernos, escuchar tu historia o tu deseo de formarte, y orientarte sobre cómo dar los siguientes pasos.
Unirte a la comunidad y tener esa primera charla de bienvenida no tiene ningún coste. Para el sostén de los recursos, la elaboración de materiales y el tiempo dedicado, este espacio se sostiene mediante aportaciones voluntarias y donaciones de quienes desean apoyarlo. En todo momento te informaré con total transparencia de cómo funciona cada iniciativa.
En absoluto. Muchas mujeres se acercan simplemente buscando un tiempo de pausa y acogida para ordenar sus pensamientos, salir del estancamiento espiritual o aprender a mirar su vida a la luz del Evangelio. Cualquier momento de la vida es bueno para hacer una pausa y caminar acompañada.
¡Sí, por supuesto! Tanto las charlas de acompañamiento individual como los espacios de formación y talleres están adaptados en modalidad online para que puedas participar sin importar en qué país o ciudad te encuentres.
Campo Firme es un recurso de apoyo al servicio de la iglesia local, jamás su sustituto ni una iglesia paralela. Reconozco y honro la autoridad de los pastores y ancianos sobre el cuidado pastoral de sus congregaciones. Mi deseo no es asumir una cobertura eclesial que no me corresponde, sino acompañar, alentar y nutrir a cada mujer para que fortalezca su fe y florezca bajo el liderazgo y servicio de su propia iglesia local.
"El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo."
Filipenses 1:6
WhatsApp us